Tercera semana sin fumar: por qué siguen las ganas y qué hacer
Estás en la semana 3, el 25 % de los 3 primeros meses
En la tercera semana, la adicción física a la nicotina está casi resuelta. Pero puede que sigas sintiendo ganas fuertes, no porque tu cuerpo necesite nicotina, sino porque tu cerebro tiene muy grabados los hábitos asociados al tabaco. Es la fase psicológica de dejar de fumar, y pide una estrategia distinta a la de aguantar la abstinencia física.
Cambios físicos en la semana 3
Mejora la función pulmonar
La capacidad respiratoria sigue aumentando. A mucha gente el ejercicio ya le cuesta bastante menos.
Menos tos
El aumento de tos de la segunda semana suele empezar a remitir a medida que los pulmones se limpian.
Nivel de energía
Muchos exfumadores dicen tener más energía en la tercera semana, gracias a la mejora del oxígeno y de la circulación.
Mejora de la piel
El mejor riego sanguíneo empieza a notarse en el color y la textura de la piel.
Retos habituales esta semana
Ganas de fumar psicológicas
Las disparan situaciones, emociones y recuerdos, no la necesidad de nicotina. Se sienten igual de reales, pero son pura conducta.
Exceso de confianza
Sentirte mejor puede llevarte a pensar «por uno no pasa nada». Muchas veces sí pasa: la dependencia de la nicotina vuelve rápido.
Situaciones sociales
Estar con gente que fuma se convierte en un desencadenante importante. Ten un plan antes de ir a sitios donde otros fuman.
Consejo de SmokeClock para la semana 3
Cuando lleguen las ganas, ponle nombre a lo que las ha provocado. ¿Estrés? ¿Presión social? ¿Una hora concreta del día? Identificar el desencadenante te da control sobre él y demuestra que es psicológico, no físico.
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